Bautismo, Qué es el Bautismo? Cómo Bautizar? Bautismo Cristiano

Bautismo, ¿Qué es el Bautismo? Cómo Bautizar Cristiano?

El bautismo cristiano consiste en una determinada aplicación del agua sobre una persona, invocando a la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, con el fin de hacer participar a quien lo recibe en la muerte y la resurrección de Jesucristo, constituyéndose e integrándole a la comunidad de la Iglesia, como miembro vivo del Cuerpo Místico de Cristo. El bautismo es necesario para la salvación.

¿Qué es el Bautismo?

La palabra Bautismo se deriva de la palabra griega bapto o baptizo, lavar o sumergir. Por lo tanto, significa que lavar es la idea esencial del sacramento. La escritura utiliza el término bautizar tanto literal como figurativamente. Se emplea en sentido metafórico en Hechos, i, 5, donde significa la abundancia de la gracia del Espíritu Santo, y también en Lucas, xii, 50, donde el término se refiere a los sufrimientos de Cristo en Su Pasión. En forma distinta en el Nuevo Testamento, la palabra raíz de la cual se deriva bautismo se utiliza para designar el lavado con agua, y se emplea cuando se habla de purificaciones judías, y del bautismo de Juan, así como del Sacramento Cristiano del Bautismo (cf. Heb., vi, 2; Marcos, vii, 4). Sin embargo, en el uso eclesiástico, cuando se emplean los términos Bautizar o Bautizo, sin palabra calificadora, la intención es significar el lavado sacramental por el cual el alma es limpiada del pecado al mismo tiempo que se vacía agua sobre el cuerpo. Se han utilizado muchos otros términos como sinónimos descriptivos del bautismo tanto en la Biblia como en la antigüedad cristiana, tales como el lavado de regeneración, la iluminación, el sello de Dios, el agua de vida eterna, el sacramento de la Trinidad, y otros. En inglés, el término cristianizar se usa ordinariamente para significar bautizar.


Cómo Bautizar

BAUTISMO Y BAUTISMO CONDICIONAL

La forma del bautismo es: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Si hay alguna duda sobre la validez de su bautismo, la forma condicional del bautismo es: “Si estás bautizado, no te bautizo de nuevo, pero si todavía no estás bautizado [verter agua sobre la cabeza, asegurándose que toca la piel] yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” Debido a que casi no existe un verdadero sacerdote Católico en todo el país, puede hacer que un amigo Católico realice un bautismo condicional y usted puede administrarle el bautismo a sus propios hijos.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Exultate Deo,” 1439: “En caso de necesidad, sin embargo, no solamente un sacerdote o un diácono, sino hasta un hombre o una mujer laico, sí, hasta un pagano y un hereje pueden bautizar, siempre y cuando preserve la forma de la Iglesia y tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia.” (Dez. 696)


EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO ES NECESARIO PARA LA SALVACIÓN

Para mostrar adicionalmente que el Sacramento del Bautismo es necesario para la salvación, citaré numerosas declaraciones infalibles del Trono de San Pedro.

Papa Pablo III, El Concilio de Trento, Sesión 7, Canon 5 sobre el Sacramento del Bautismo, ex cátedra: Si alguien dice que el bautismo [del Sacramento] es opcional, es decir, que no es necesario para la salvación (cf. Jn. 3:5): que sea anatema.”

Esta definición dogmática infalible desde el Trono de San Pedro condena a cualquier que dice que el Sacramento del Bautismo no es necesario para la salvación. El Sacramento del Bautismo es necesario para todos para alcanzar su salvación, primero porque, tal como lo define el Concilio de Trento, todos los hombres (excepto la Santísima Virgen María) fueron concebidos en un estado de pecado original como resultado del pecado de Adán, el primer hombre. El Sacramento del Bautismo también es necesario para todos para alcanzar su salvación porque es el medio por el cual uno es marcado como miembro de Jesucristo e incorporado a Su Cuerpo Místico. Y al definir la verdad que todos los hombres fueron concebidos en el estado de Pecado Original, el Concilio de Trento específicamente declaró que la Santísima Virgen fue una excepción a su decreto sobre el Pecado Original. Pero al definir la verdad que el Sacramento del Bautismo es necesario para la salvación, el Concilio de Trento no hizo excepción alguna.

Papa Eugenio IV, El Concilio de Florencia, “Exultate Deo,” 22 de noviembre, 1439: “El Santo Bautismo, que es la puerta a la vida espiritual, tiene el primer lugar entre todos los sacramentos; a través de él nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia. Y debido a que la muerte entró en el universo a través del primer hombre, quien no renaciere por el bautismo de agua, y la gracia del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios [Juan 3:5]. La materia de este sacramento es agua verdadera y natural.”

Papa Inocente III, Cuarto Concilio Laterano, Constitución 1, 1215, ex cátedra: “Pero el sacramento del bautismo es consagrado en agua con la invocación de la Trinidad indivisa – es decir, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo – y trae la salvación tanto a niños como a adultos cuando es realizada correctamente por cualquiera en la forma que está estipulada por la Iglesia.”

Papa Pío XI, Quas Primas (#15), 11 de diciembre, 1925: “Ciertamente este reino es presentado en los Evangelios como tal, en el cual los hombres se preparan para su ingreso haciendo penitencia; más aún, no pueden entrar en él excepto a través de la fe y el bautismo, lo cual, a pesar de ser un rito externo, significa una regeneración interior y efectúa la misma.”

Vemos acá que uno no puede entrar en el reino del Cielo sin tener fe y el rito externo del bautismo (es decir, el Sacramento del Bautismo). Hoy en día las personas ignorantes contradicen este hecho y dicen que las personas pueden alcanzar el cielo sin un bautismo verdadero y real con agua. Uno podría entender fácilmente si una persona fuese ignorante de estos hechos y creyesen que una persona o infante podría ser Salvado sin el sacramento del bautismo, ya que muchos han estado equivocados en este asunto, aún los Santos. Pero cuando uno ha visto estas declaraciones dogmáticas infalibles por parte de los Papas, y aún así sostener obstinadamente la posición de que las personas o infantes pueden salvarse sin el bautismo real y verdadero con agua, él es un hereje. Un hereje es una persona que obstinadamente, voluntariamente y a sabiendas sostiene una opinión que él sabe está en oposición a lo que enseña la Iglesia.

Papa Pablo III, El Concilio de Trento, Canon 2 sobre el Sacramento del Bautismo, Sesión 7, 1547, ex cátedra: Si alguien dijese que el agua verdadera y natural no es necesaria para el bautismo, y en esa cuenta aquellas palabras de Nuestro Señor Jesucristo: Quien no renaciere por el bautismo de agua, y la gracia del Espíritu Santo’ [Juan 3:5], son distorsionadas en alguna forma de metáfora: que sea anatema.”

Papa Benedicto XIV, Nuper ad nos, 16 de marzo, 1743, Profesión de Fe: “Igualmente (yo profeso) que el bautismo es necesario para la salvación y, por lo tanto, si existe un peligro inminente de muerte, deberá conferirse inmediatamente sin retraso alguno, y que es válido si fuese conferido con la materia y la forma y la intención correctas por cualquier persona, y en cualquier momento.”

Catecismo del Concilio de Trento, El Bautismo hecho obligatorio después de la Resurrección de Cristo, p. 171: “Los santos escritores son unánimes al decir que después de la Resurrección de nuestro Señor, cuando El le dio a Sus Apóstoles la orden de ir y enseñar a todas las naciones: bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, la ley del Bautismo se hizo obligatoria sobre todos que han de ser salvados.”

El que una persona afirme que la salvación puede obtenerse invencible o ignorantemente por los judíos, paganos, herejes o cismáticos sin el bautismo o la Fe Católica, es realmente la doctrina más maligna, ya que hace que la Fe en Jesucristo y la verdadera Fe Católica no tengan sentido. De acuerdo a este punto de vista mundial erróneo, cualquiera que sea “bueno” puede alcanzar la vida eterna.

Muchas personas gustan de objetar en contra de estas verdades como “amargas” o “poco caritativas”. Pero esto no es cierto. El “cimiento de la caridad es la fe pura e inmaculada” (Papa Pío XI, Mortalium Animos, #9). Algunos también dirán que no pueden comprender la justicia detrás de estas declaraciones infalibles por parte de Dios a través de los Papas. Pero no es nuestro trabajo cuestionar las leyes y los decretos de Dios. Nuestro trabajo es creer primero y segundo comprender. Sin embargo, si uno ve esta situación claramente, uno puede comprender la justicia detrás de la misma. Adán y Eva trajeron la muerte y el pecado original sobre cada humano a través de su pecado de comer la fruta prohibida. ¿Cayeron por sólo desear la fruta? ¡NO! Ellos cayeron después de comer una verdadera fruta física. Si no podemos aceptar que toda la humanidad debe de ser bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ¿cómo podemos aceptar que toda la humanidad cayó en pecado porque Adán y Eva comieron de una fruta física?

Aquí se encuentran unas citas muy pertinentes tomadas de las Revelaciones de Santa Brígida, que describen el poder de un bautismo real y cómo el agua verdadera debe de unirse al sacramento del bautismo para que el bautismo sea eficaz:

“La Madre apareció nuevamente y dijo: “Hijo mío, todavía tienes necesidad de un caballo y una silla de montar.” El significado espiritual del caballo es el bautismo. Así como un caballo tiene sus cuatro patas y lleva a un hombre durante el viaje que debe realizar, así también el bautismo, tal como está significado en el caballo, lleva al hombre ante la presencia de Dios y tiene cuatro efectos espirituales. El primer efecto es que los bautizados son liberados del demonio y están ligados a los mandamientos y al servicio de Dios. El segundo efecto es que son purificados del pecado mortal. El tercero es que son hechos hijos y coherederos de Dios. El cuarto es que se les abre el cielo.

Sin embargo, ¡cuántos existen hoy en día que han llegado a la edad de la razón, halan las riendas del caballo del bautismo y cabalgan sobre un camino falso! El camino del bautismo es verdadera y correctamente seguido cuando las persona son instruidas y sostenidas en buenos hábitos morales antes de llegar a la edad de la razón y cuando, al llegar a la edad de la razón y considerar cuidadosamente lo que fue prometido en la pila bautismal, ellos mantienen intactos su fe y su amor por Dios. Sin embargo, ellos cabalgan lejos del camino correcto y frenan el caballo cuando prefieren el mundo y la carne a Dios. La silla de montar del caballo o del bautismo es el efecto de la amarga pasión y muerte de Jesucristo, lo que le dio eficacia al bautismo. ¿Qué es el agua sino un elemento? Tan pronto fue derramada la sangre de Dios, la palabra de Dios y el poder de la sangre derramada de Dios ingresó en el elemento. Así, por la palabra de Dios, el agua del bautismo se convirtió en el medio de reconciliación entre la humanidad y Dios, la puerta de la misericordia, la expulsión de los demonios, el camino al cielo, y el perdón de los pecados. De manera que aquellos que se jactan del poder del bautismo primero deberían considerar cómo fue instituido el efecto del bautismo a través de un dolor amargo. Cuando sus mentes se hinchan con orgullo en contra de Dios, que consideren cuán amarga fue su redención, cuántas veces han roto sus votos bautismales, y qué es lo que merecen por sus recaídas en el pecado.” (Las Revelaciones de Santa Brígida, Libro 4, Capítulo 74.)

Como podemos leer de esta espléndida enseñanza por parte de nuestra Santísima Madre, el agua recibió la sangre de nuestro Señor cuando Él murió por nuestros pecados, y es por eso que el agua puede tener una eficacia tan grande que hasta puede lavar el pecado original cuando se usa con la invocación que hace el hombre de la Santísima Trinidad. A continuación hay otro buen ejemplo en las revelaciones de Santa Brígida sobre la eficacia del bautismo:

Cristo describe por qué un niño de tres años de edad es atormentado por un demonio: “Y aunque el niño nació de la semilla del padre y de la madre, el demonio todavía tiene el mayor poder sobre él, porque no ha sido vuelto a nacer a través del verdadero bautismo, sino sólo fue bautizado de la manera en que las mujeres acostumbran a bautizar, quienes no conocen sobre las palabras de la Santísima Trinidad. Es por eso que el niño debe de ser bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; entonces será curado.”


Definición de Bautismo

El Catecismo Romano (Ad parochos, De bapt., 2, 2, 5) define el bautismo así : El bautismo es el sacramento de regeneración por medio de agua en la palabra (per aquam in verbo). Santo Tomás de Aquino (III:66:1) da esta definición: "El bautismo es la ablución externa del cuerpo, llevado a cabo con la forma prescrita de palabras." Teólogos posteriores generalmente distinguen formalmente entre la definición física y la metafísica de este sacramento. Por la primera entienden la fórmula expresando la acción de ablución y pronunciación de la invocación de la Trinidad; por la última, la definición: "Sacramento de regeneración" o aquella institución de Cristo por la cual renacemos a la vida espiritual. El término "regeneración" distingue al bautismo de cualquier otro sacramento, pues aunque la penitencia revive a los hombres espiritualmente, ésta es más bien una resucitación, un traer de entre los muertos, no un renacimiento. La penitencia no nos hace cristianos; por el contrario, presupone que ya hemos nacido del agua y del Espíritu Santo a la vida de la gracia, mientras que por el otro lado, fue instituido para conferir a los hombres los comienzos mismos de la Vida espiritual, para transferirles del estado de enemigos de Dios al estado de adopción, como hijos de Dios. La definición del Catecismo Romano suma las definiciones física y metafísica del bautismo. "El sacramento de regeneración" es la esencia metafísica del sacramento, mientras que la esencia física se expresa en la segunda parte de la definición, esto es, el lavado con agua (materia), acompañado por la invocación de la Santísima Trinidad (forma). El bautismo es, por lo tanto, el sacramento por el cual nacemos de nuevo del agua y del Espíritu Santo, esto es, por el cual recibimos una vida nueva y espiritual, la dignidad de adopción como hijos de Dios y herederos del reino de Dios.


Tipos de Bautismo

Habiendo considerado el significado cristiano del término "bautismo", ahora volvemos nuestra atención a los varios tipos que fueron anteriores a la Nueva Dispensa. Se encuentran diferentes tipos para este Sacramento entre los judíos y los gentiles. Su lugar fue tomado por la circuncisión en el sistema sacramental de la Antigua Ley, la cual es llamada por algunos Padres el "lavado de sangre" para diferenciarlo de "el lavado de agua". Por el rito de la circuncisión, el recipiente era incorporado en el pueblo de Dios y hecho partícipe de las promesas mesiánicas; se le confería un nombre y se le consideraba entre los hijos de Abraham, padre de todos los creyentes. Otros precursores del bautismo fueron las numerosas purificaciones prescritas en la dispensa Mosaica para las impurezas legales. El simbolismo de un lavado externo para limpiar una mancha invisible era muy familiar a los judíos en sus ceremonias sagradas. Pero además a estos tipos más directos, tanto los escritores del Nuevo Testamento como los Padres de la Iglesia encuentran muchos símbolos misteriosos del bautismo. Por ello San Pablo (I Cor., x) aduce el paso de Israel por el Mar Rojo, y San Pedro (1 Pedro 3) el Diluvio, como tipos de purificación a encontrarse en el bautismo cristiano. Otros símbolos del sacramento son encontrados por los Padres en el baño de Naaman en el Jordán, en la generación del Espíritu de Dios sobre las aguas, en los ríos del Paraíso, en la sangre del Cordero Pascual, durante tiempos del Antiguo Testamento, y en las aguas de Bethsaida, y en la curación del mudo y del ciego en el Nuevo Testamento.

Pero sobre todo debe ser considerado el bautismo de San Juan el Precursor. Juan bautizaba con agua (Marcos, i) y era un bautismo de penitencia para la remisión de los pecados (Lucas, iii). Aunque entonces el simbolismo del sacramento instituido por Cristo no era nuevo, la eficacia que Él agregó al rito es que lo que lo distingue de todos los de su tipo. El bautismo de Juan no producía gracia, como él mismo testifica (Mateo, iii) cuando declara que él no es el Mesías cuyo bautismo es conferir el Espíritu Santo. Lo que es más, no era el bautismo de Juan lo que perdonaba los pecados, sino la penitencia que le acompañaba; y por lo tanto, San Agustín le llama (De Bapt. Contra Donat., V) "un perdón de pecados en la esperanza". En cuanto a la naturaleza del bautismo del Precursor, Santo Tomás (III:38:1) declara: ”El bautismo de Juan no era un sacramento en sí mismo, pero era un cierto sacramento pues preparaba el camino (disponens) para el bautismo de Cristo". Durandus lo llama sin duda un sacramento, pero de la Antigua Ley, y San Buenaventura lo considera como un medio entre las Dispensas Nuevas y Antiguas. Es de fe Católica que el bautismo del Precursor era esencialmente diferente del bautismo de Cristo en sus efectos. También debe notarse que aquellos que previamente recibieron el bautismo de Juan tenían que recibir después el bautismo Cristiano (Hechos, xix).

Vídeos Gratis
www.Santos-Catolicos.com
¡DVDs, Artículos y Libros Gratis!
FREE DVDS & VIDEOS
WATCH & DOWNLOAD ALL THE DVDS & VIDEOS FOR FREE!