Charles Darwin Biografía, Teoría de Darwin y Darwinismo - ¿Quién fue Charles Darwin?

Charles Robert Darwin Wedgwood (Shrewsbury, 12 de febrero de 1809 - Down House, 19 de abril de 1882) fue un naturalista inglés que sentó las bases de la moderna teoría evolutiva, al plantear el concepto de que todos los modos de vida se han desarrollado a través de un lento proceso de selección natural.

La teoría de Darwin sostiene que los efectos ambientales conducen al éxito reproductivo diferencial en individuos y grupos de organismos. La selección natural tiende a promover la supervivencia de los más aptos. Esta teoría revolucionaria se publicó en 1859 en el famoso tratado El origen de las especies por medio de la selección natural.

Su trabajo tuvo una influencia decisiva sobre las diferentes disciplinas científicas y sobre el pensamiento moderno en general.

Recogió su teoría en su libro El origen de las especies, publicado el 24 de noviembre de 1859 y que se agotó el primer día en que salió a la venta.

Nació en el 12 de febrero de 1809, siendo el quinto hijo de una acomodada y sofisticada familia inglesa. Su abuelo materno fue el próspero empresario de porcelanas Josich Wedgwood, y su abuelo paterno el famoso médico del siglo XVIII Erasmus Darwin.

Después de acabar sus estudios en la Shrewsbury School el año 1825, Darwin estudió Medicina en la Universidad de Edimburgo.

El año 1827 deja la carrera de Medicina para entrar en la Universidad de Cambridge y convertirse en “ministro” de la Iglesia de Inglaterra.

Después de graduarse en Cambridge el año 1831, el joven Darwin se embarcó, a los 22 años, en el barco de reconocimiento HMS Beagle como naturalista sin paga, merced a la recomendación del también naturalista John Stevens Henslow que había conocido en Cambridge, para emprender una expedición científica alrededor del mundo que duraría 5 años.

En 1871 publicó El origen del hombre, donde defendía la teoría de que la evolución del hombre parte de un animal similar al mono, lo que provocó gran controversia religiosa.

Darwin fue escogido miembro de la Royal Society (1839) y de la Academia Francesa de las Ciencias (1878).

Después de su muerte en Down, el 19 de abril de 1882 se le rindió homenaje con el honor de ser enterrado en la abadía de Westminster.

¿Quién fue Charles Darwin?

Aquí algunos breves biográficos sobre Darwin:

- El 12 de febrero de 1809. Nace en Shrewsbury (Inglaterra).

- 1831. Termina sus estudios de Letras en Cambridge y se enrola en la expedición científica que a bordo del HSM Beagle pretendía cartografiar las costas de América del Sur.

- 1839. Contrae matrimonio con su prima Emma Wedgwood con la que tendría 10 hijos.

- 1859. Después de dedicar 20 años a dar forma a sus investigaciones, Darwin publica El origen de las especies.

- 1860. Las teorías evolucionistas son sometidas a debate en una memorable sesión en la Universidad de Oxford.

- 1882. El 19 de abril de 1882 Darwin muere en Downe (Inglaterra) y es enterrado en la Abadía de Westminster, en Londres.

¿Qué es Darwinismo?

Se le denomina a la propuesta realizada por Charles Darwin en el siglo XIX sobre el origen de las especies. Darwin nacido en Inglaterra, realizó a los 22 años un viaje en barco desde Inglaterra hacia América del Sur, Australia y África que duró 5 años, y después de observar las variaciones de las especies, por ejemplo, el pico de los pinzones, escribió un libro titulado “El Origen de las Especies”. Posteriormente elaboró otros libros en lo que se refería a la llamada evolución del hombre.

La tesis principal de la teoría de la evolución planteada por Darwin consiste en el proceso de selección natural que se da entre las especies. Él planteó que son las condiciones ambientales de la especie las que van a determinar su subsistencia. Así, por ejemplo, en un entorno de árboles con el follaje a mucha altura, sólo podrán sobrevivir las jirafas de cuellos más altos. Las de menor altura morirán, y sólo subsistirán aquellas cuyas condiciones físicas son las aptas para sobrevivir en ese entorno. Esto determinará la altura de esa especie.

Esta teoría también la aplicó para los seres humanos. En el libro “El origen del hombre” publicado en 1871 sostuvo que el hombre proviene de un animal muy similar al mono.

Sus postulados fueron muy rupturistas. Para la época, la respuesta al origen del hombre se encontraba en la teoría creacionista que sostiene que las especies son creadas por Dios de manera independiente unas de otras. Sus descubrimientos le significaron peleas con la Iglesia y la división de los científicos en dos bandos: los evolucionistas y los creacionistas.

En la actualidad, la teoría de Darwin es estudiada en todas las escuelas y es vista como la principal respuesta al origen de las especies. Además, ha sido complementada con los postulados de la genética sobre la herencia de los rasgos.

Acerca de Charles Darwin y La Teoría de la Evolución

La historia realmente se inicia con las investigaciones de Charles Darwin, considerado como el padre de la biología moderna, que concluyó que las especies evolucionar a lo largo del tiempo a través de la (micro)evolución, es decir, las especies se adapta a nuevos entornos. La explicación de esta evolución, según sus observaciones, se basaba en que los miembros de una determinada especie presentaban grandes variaciones entre ellos, unos estaban mas acondicionados al ambiente en que se encontraban que otros, lo que significaba que los más aptos producirían más descendencia que los menos aptos. Este proceso es conocido como selección natural, y suponía la modificación de las características de la población, de manera que los rasgos mas fuertes se mantendrían y propagarían, mientras que los menos favorables se harían menos comunes y acabarían desapareciendo.

Sin embargo, la teoría común de la evolución (macroevolución) es falsa, es decir, que las especies son capaces de evolucionar a lo largo del tiempo para producir nuevas especies (como la absurda teoría de la “evolución” de la vaca a la ballena o del mono al hombre). Ahora con los descubrimientos de la ciencia de la información sabemos que la teoría de la macroevolución es falsa. La genética ha demostrado la imposibilidad del darwinismo.

Charles Robert Darwin supo desde el principio que su Teoría de la Evolución iba a caer como una irreverente bomba sobre los dogmas establecidos de la fe cristiana. No es de extrañar, por lo tanto, que se pasara más de dos décadas dándole vueltas a lo que el filósofo Daniel Dennett bautizó como su «peligrosa idea», hasta que finalmente se atrevió a publicar “El Origen de las Especies”.

Poco antes de que esta obra viera la luz, en una carta que escribió a su amigo Joseph Hooker, Darwin confesó que se sentía «como un hombre a punto de confesar un crimen». No era para menos. En la Inglaterra victoriana del siglo XIX, la idea de que todas las especies vivas —incluyendo el ser humano— no habían sido engendradas de un día para otro por la mano de Dios, sino que habían evolucionado durante millones de años mediante un proceso de selección natural, suponía una insolente blasfemia.

Para comprender hasta qué punto Darwin era perfectamente consciente de la polémica que sus ideas iban a desencadenar, hay que tener en cuenta su propia trayectoria personal e intelectual. Al fin y al cabo, en su juventud el “padre de la evolución” estudió teología en la Universidad de Cambridge con la intención de convertirse en “sacerdote” de la llamado Iglesia Anglicana, y no cuestionaba la validez de la Biblia como fuente sagrada para explicar el origen del mundo. Sin embargo, a lo largo de los años, y sobre todo tras la experiencia transformadora que vivió durante su aventura científica a bordo del Beagle, la fe de Darwin se fue erosionando ante el cúmulo de “evidencias” que “contradecían” del Libro del Génesis.

El creciente escepticismo del naturalista frente a la religión se convirtió en una dolorosa fuente de tensión con su esposa Emma, sobre todo desde que en 1849 dejó de ir a misa los domingos, y decidió dedicar el rato que su familia pasaba en la iglesia a pasear por el campo para seguir reflexionando sobre sus ideas. Dos años después, la muerte de su adorada hija Annie, como consecuencia de una tuberculosis que acabó con su vida a los 10 años, fue la puntilla que le hizo perder definitivamente la fe. Sin embargo, a pesar de todo, Darwin nunca quiso definirse públicamente como ateo, y dejó escrito que «el agnosticismo es una descripción más correcta de mi postura».

Como era de esperar, la publicación de “El Origen de las Especies” en 1859 desató un escándalo descomunal en la sociedad británica, y Darwin tuvo que sufrir la humillación de ver su inconfundible rostro barbudo caricaturizado sobre el cuerpo de un mono. Al mismo tiempo, las autoridades “eclesiásticas” de la Secta Anglicana denunciaron que la Teoría de la Evolución constituía la visión más degradante del ser humano jamás concebida, y alguno incluso llegó a compararle con la serpiente del Jardín del Edén, por intentar pervertir a la sociedad británica con sus «ideas perversas».

A Darwin toda esta polémica no debió sorprenderle demasiado, ya que conocía de primera mano, dentro de su propio hogar, los conflictos religiosos que podían provocar sus teorías. Lo que sin duda le hubiera chocado mucho más es descubrir que 150 años después, las llamas de esta controversia todavía no se han apagado en el mundo del siglo XXI.

Charles Darwin: un Hereje y Apóstata

Romanos 1,19-23: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

Charles Darwin dijo:

“No pretendo arrojar luz sobre este problema tan abstruso. El misterio del origen de todas las cosas es algo que no podemos resolver; por mi parte, tengo que conformarme con ser un agnóstico.”

- Charles Darwin

“No veo razón válida alguna para que las opiniones expuestas en este libro hieran los sentimientos religiosos de nadie” (En referencia a su obra El Origen de las Especies).

- Charles Darwin

“Así como hermosa es la moral del Nuevo Testamento así también difícilmente puede negarse que su perfección depende en parte de la interpretación que ahora le ponemos a sus metáforas y alegorías”.

- Charles Darwin

“No hemos obtenido ninguna explicación científica sobre la visión ordinaria de que cada una de las especies han sido creadas independientemente.”

- Charles Darwin

“El hombre es descendiente de un cuadrúpedo peludo, con cola, probablemente arbóreo en sus hábitos.”

- Charles Darwin

“Es para mí difícil ver cómo alguien puede desear que el Cristianismo sea verdad; porque si es así, el lenguaje común del texto parece mostrar que el hombre que no cree, y esto incluiría a mi padre, hermanos y casi todos mis amigos, serán condenados permanentemente. Y ésa es una doctrina detestable.”

- Charles Darwin

“Pero para esta época, 1836 a 1839, yo había comenzado a ver, gradualmente, que el Viejo Testamento, desde su manifiesta falsa historia del mundo, con su Torre de Babel, el arcoíris de señal, etc., etc., y desde atribuirle a Dios los sentimientos de un tirano vengativo, no era más de confiar que los libros sagrados de los hindúes o las creencias de cualquier bárbaro.”

- Charles Darwin

“Poco a poco dejé de creer que el cristianismo fuera una revelación divina. El que se propagaran como la pólvora muchas religiones falsas en gran parte de la Tierra tuvo alguna influencia en mí.”

- Charles Darwin

El Vaticano I definió dogmáticamente el principio establecido en Romanos 1 – el cual contradice directamente la enseñanza del Charles Darwin.

El Papa Pío IX, El Primero Concilio Vaticano, sesión 3, Sobre la revelación, canon 1: “Si alguno dijere que Dios, uno y verdadero, nuestro creador y Señor, no puede ser conocido con certeza a partir de las cosas que han sido hechas, con la luz natural de la razón humana: sea anatema.”

El Papa Pío IX, El Primer Concilio Vaticano, sesión 3, Sobre Dios creador de todas las cosas, can. 1: “Si alguno negare al único Dios verdadero, creador y señor de las cosas visibles e invisibles: sea anatema.”

Trágicamente, cuando murió en 1882, Darwin era un agnóstico de facto. Porque los que mueren en tal estado de pecado mortal, herejía, apostasía, agnosticismo, el ateísmo, etc., se irán al infierno para siempre. Que todos saben es verdad a partir de la naturaleza que Dios existe, “DE MODO QUE NO TIENEN EXCUSA.” ¡Charles Darwin está en el Infierno!

Hay dos descripciones del infierno en la Biblia. Una es la de un fuego ardiendo. Jesús utilizó a menudo la palabra «Gehenna» para referirse al infierno. «Gehenna» era el basurero que en las afueras de Jerusalén siempre estaba ardiendo. Jesús dijo que el infierno era un lugar de tormento, lleno de gusanos, donde el fuego nunca se apaga. De ahí surge el concepto de un lago de fuego que siempre arde. Los impíos sufren allí eterno remordimiento y castigo (Mc 9.43–48).

2 Corintios 4:3: “Que si todavía nuestro Evangelio está encubierto, es solamente para los que se pierden para quienes está encubierto, para esos incrédulos cuyos entendimientos ha cegado el dios de este siglo, para que no les alumbre la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Conversión de lecho de muerte de Darwin-una leyenda?

Ha sido ampliamente entre muchos sinceros y bien intencionados personas que Charles Darwin en su lecho de muerte no sólo renunció a la teoria de la evolución, pero también “aceptó a Jesucristo como su salvador”. El relato de este lecho de muerte la conversión se ha ido transmitiendo a lo largo de los años como un hecho. Este “acontecimiento” ha sido utilizado como “prueba” que la evolución es falsa. Es lamentable que la historia sigue siendo promovido por en un esfuerzo por desacreditar la evolución, cuando muchos otros grandes argumentos existen, incluyendo el mayor: la Biblia.

Dado el peso de la evidencia, se debe concluir que esta historia es insoportable. Dawin nunca se convirtió en un cristiano (un Católico), y nunca renunció a la evolución. Por mucho que nos gustaría creer que murió con un ahorro del conocimiento de Jesucristo, es mucho más probable que no lo hizo.

Las negaciones de la familia de Darwin comenzó (como lo hicieron después de cada supuesta “conversión de la historia” se convirtió en conocido). En una carta a James Howe, el hijo de Francis Darwin escribió en 1915: “Él [Darwin] no se han convertido en más abierta y entusiasta cristiana sin el conocimiento de su familia, y no se produjo tal cambio.”

La hija de Henrietta Darwin escribió en 1922: “Yo estaba presente en su lecho de muerte. Señora Esperanza no estuvo presente durante su última enfermedad, o cualquier enfermedad. . . . Él nunca se retractó de ninguna de sus opiniones científicas, ya sea después o antes.”

NINGUNA SALVACIÓN FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA

Las siguientes declaraciones que se encuentran en Fuera de la Iglesia Católica No Hay Salvación son de la más alta autoridad educadora de la Iglesia Católica. Existen los decretos Papales ex cátedra (decretos del Trono de San Pedro). Por lo tanto, constituyen las enseñanzas dadas a la Iglesia Católica por Jesucristo y los Apóstoles. Dichas enseñanzas son invariables y están clasificadas como parte del magisterio solemne (la autoridad educadora extraordinaria de la Iglesia Católica).

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cátedra (declaración infalible del Trono de Pedro): La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y predica que todos aquellos que están fuera de la Iglesia Católica, no solo los paganos sino también los judíos y herejes o cismáticos, no pueden compartir la vida eterna y se irán al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, a menos que se unan a la Iglesia antes del fin de sus vidas; que la unidad de este cuerpo eclesiástico es de tal importancia que solamente para aquellos que moran en él contribuyen los sacramentos de la Iglesia a la salvación; y el ayuno, la caridad y otras obras de piedad y prácticas de la milicia cristiana producen recompensas eternas; y que nadie puede ser salvado, sin importar cuánto haya regalado en beneficencia y cuánta sangre haya derramado en nombre de Cristo, a menos que haya perseverado en el seno y en la unidad de la Iglesia Católica.”

Como podemos ver a partir de esta declaración infalible por parte del Trono de Pedro, nadie puede ser salvado a menos que se unan a la Iglesia antes del fin de sus vidas... Sin embargo, muchas personas hoy en día que se llaman a sí mismos católicos o cristianos, temeraria y obstinadamente afirman el opuesto directo de esta declaración y claman que los protestantes, herejes, judíos, cismáticos y aún los paganos pueden alcanzar la vida eterna.

Papa Gregorio XVI, Summo lugiter Studio (#2), 27 de mayo, 1832: “Finalmente algunas de estas personas malguiadas intentan persuadirse a sí mismos y a otros que los hombre no son salvados únicamente en la religión Católica, sino que aún los herejes pueden alcanzar la vida eterna.”

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, El Credo Atanasio, Sesión 8, 22 de noviembre, 1439, ex cátedra: “Quien quiera que desee ser salvado, necesita sobre todo sostener la fe católica; a menos que cada uno preserve esto completo e inviolado, sin duda alguna perecerá en la eternidad.” (Decretos de los Concilios Ecuménicos, Vol. 1, pp. 550-553; Denzinger 39-40).

Papa Inocente III, Cuarto Concilio Laterano, Constitución 1, 1215, ex cátedra: Ciertamente hay una Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie se salva, en la cual Jesucristo es tanto el sacerdote como el sacrificio.”

Papa Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 de noviembre, 1302, ex cátedra: “Con la Fe urgiéndonos, somos forzados a creer y sostener la única, santa, Iglesia Católica y que, apostólica y firmemente creemos y simplemente confesamos esta Iglesia fuera de la cual no hay salvación ni remisión de los pecados... Además, declaramos, decimos, definimos y proclamamos a toda criatura humana que ellas, por absoluta necesidad para la salvación están enteramente sujetas al Pontífice Romano.”

Aquellos que rehusan creer en el dogma Fuera de la Iglesia No Hay Salvación hasta que ellos comprenden cómo está la justicia en el mismo, simplemente están reteniendo su Fe en la revelación de Cristo. Aquellos con la verdadera Fe en Cristo (y en Su Iglesia) aceptan Su enseñanza primero y luego comprenden la verdad en ellas (es decir, el por qué es verdadera). Un católico no retiene su creencia en la revelación de Cristo hasta que la puede comprender. Esa es la mentalidad de un hereje sin fe que posee un orgullo insufrible. San Anselmo resume la verdadera perspectiva católica sobre este punto.

San Anselmo, Doctor de la Iglesia, Prosologion, Capítulo 1: “Porque no busco comprender lo que pueda creer, sino creo para poder comprender. Porque también creo esto, a menos que crea, no debiera comprender.”

POR QUÉ LAS PERSONAS DE MALA VOLUNTAD Y ORGULLO SE DEJAN EN LAS TINIEBLAS

Muchas personas tampoco comprenden por qué tantísimas personas “buenas” se dejan en herejía o cisma, sin fe y en las tinieblas, o por qué tantas personas “buenas” nunca han escuchado sobre Jesucristo – y por qué estas “buenas” personas serían condenadas e irían al infierno si muriesen en este estado, cuando no son todavía herejes ni cismáticos (porque no pueden rechazar lo que todavía no saben)?

La respuesta a estas preguntas es que Dios, de antemano, sabía sobre el rechazo de esta persona a la verdadera fe, aunque nunca se le presentó. Porque, a pesar que durante toda su vida una persona nunca ha escuchado sobre la Iglesia Católica ni sobre Sus enseñanzas en cuanto a la Eucaristía, la Confesión, el Bautismo, la Fe y las Obras para la Salvación, etc., esa persona – mientras lee su Biblia – rechaza las palabras que claramente indican estas enseñanzas, es decir “a menos que coma la carne del Hijo del Hombre y beba Su sangre, no tendrá, no tendrá vida” ó “recibid el Espíritu Santo: A quien le retengáis sus pecados les serán retenidos;” entonces, si lee dichas palabras parecidas, pero simplemente rechazó creer que Jesús realmente podía decir en serio lo que decía, y que era imposible que su interpretación personal estuviese equivocada, y si estaba obstinado con su posición, entonces sería un pecador mortal y lleno de orgullo, porque ya se habría decidido a que su interpretación personal es la correcta. Así, si se le hubiese presentado alguna vez la posición verdadera, simplemente hubiese rechazado creer en ella y entonces se habría vuelto un hereje. Creo que muchas personas que han hablado con los herejes protestantes están conscientes de estos hechos. Estos herejes protestantes a menudo expresan opiniones como: “Simplemente rechazo creer que dichas enseñanzas son verdaderas”, o “Simplemente rehuso creer la enseñanza Católica sobre la Eucaristía, etc...”

Un alma humilde siempre pensará que es posible que él o ella haya entendido equivocadamente algunas cosas y, entonces, siempre se conformará inmediatamente a la fe verdadera que le fuese presentada. Una persona que siempre piensa que está en lo correcto o que no puede aceptar consejos de otras personas, o que siempre tiene una alta estima de su propia mente, no puede, en realidad, tener una buena disposición de recibir alguna vez la verdadera Fe Católica. Simplemente rechazaría creer si alguna vez le fuese presentada la fe verdadera. Es realmente un orgullo y una presunción muy triste y abominable creer que no es posible que uno haya entendido mal algunas cosas y que uno no podría ser corregido por otras personas. Todos los herejes, sin excepción, han caído en esta trampa de orgullo y presunción. Lo mismo debe de decirse sobre todas las personas que mueren siendo herejes, cismáticos, paganos, infieles, judíos o musulmanes, etc. Un alma humilde no rechazará las palabras de Dios porque no las puede comprender, sino en vez buscará cómo entenderlas, y le rezará a Dios pidiendo ayuda y guía (para saber la verdad). El simple pensamiento o reflexión sobre un alma humilde que pueda estar en error y sus humildes oraciones a Dios, aunado con la abstinencia de pecados mortales, rogando fervientemente Su iluminación en relación a un tema específico, es a menudo suficiente para que un alma salga de la herejía. Porque la humildad es la manera perfecta hacia el Cielo y nadie más que los humildes entrarán allí.

Las herejías son adoptadas únicamente por aquellos quienes, si hubiesen perseverado en la fe, estarían perdidos por la irregularidad de sus vidas.” -San Agustín

Todos los herejes, sin embargo, y todas las demás personas que mueren fuera de la Iglesia y de la Salvación, no buscan la verdad ni rezan a Dios para que los ilumine sobre la verdad. Estas personas, en vez, rechazan creer o únicamente creen en lo que ellos piensan que es la verdadera Fe, rechazando todo lo demás. Esta es la herejía o pecado mortal en que caen todos los protestantes u “Ortodoxos” orientales, etc., quienes en realidad (muchos de ellos) no comprenden totalmente lo que enseña la Iglesia (y sin embargo obstinadamente rechazan creer en ello cuando se les presenta) o rechazarían creer en ella si alguna vez les fuera presentada a ellos.

Esta es la razón exacta de por qué muchas personas se quedan en las tinieblas y sin fe, ya que Dios sabía de antemano sobre su mala voluntad y su rechazo a aceptar la verdadera Fe Católica. Esta es una verdad de Fe que es enseñada por muchos de los Papas, Santos y Padres de la Iglesia.

San Agustín (+428): “... Dios sabía de antemano que si hubiesen vivido y les hubiese sido predicado el evangelio, lo hubiesen escuchado sin creer.”

Santo Tomás de Aquino, Sent. III, 25, Preg. 2, Resp. 2, solut. 2: “Si un hombre no tuviese a nadie que lo instruyera, Dios le enseñará, a menos que desee culpablemente permanecer en donde está.

Papa San Pío X, Acerbo Nimis (#2), 15 de abril, 1905: “Y así, Nuestro Predecesor, Benedicto XIV, tuvo causa justa para escribir: ‘Declaramos queun gran número de aquellos que están condenados al castigo eterno sufren esa calamidad eterna debido a la ignorancia de aquellos misterios de fe que deben conocerse y creerse para poder estar numerados entre los elegidos.’”

Esta la razón de por qué todos los Doctores de la Iglesia sostenían que ningún adulto podría salvarse sin tener el conocimiento de la Trinidad y la Encarnación. Es la razón de por qué los Doctores de la Iglesia que creían en el bautismo de deseo (a pesar que estaban equivocados sobre esto) únicamente lo extendían a los catecúmenos no bautizados que creían en la Trinidad y en la Encarnación.

Sin embargo, de ninguna manera debemos de pensar que somos buenos por tener la Fe o de ninguna manera pensar que somos especiales por haber sido traídos a la Fe. Esta es una trampa en la cual uno fácilmente puede caer. Y es una trampa muy peligrosa, porque si una persona se piensa especial de alguna manera, entonces probablemente ya está perdida. El orgullo (en mi opinión) lleva a la mayoría de las almas al infierno. Es el principio y el fin de la condenación. (Usted puede pensar, claro está, o considerar que es especialmente malvado o pecaminoso, como por ejemplo: “que usted es la peor persona sobre la tierra” o “el más grande pecador sobre la tierra”, etc., lo cual es bueno pensar sobre sí mismo). Esta es la manera en que uno debe considerarse a sí mismo: como el más grande pecador en el mundo y totalmente indigno de recibir cualquier gracia de Dios. En realidad, personalmente, no comprendo por qué he sido traído a la Fe y por qué tantos paganos, judíos o musulmanes, que son mejores que yo, no fueron. ¿Qué hice yo para merecer esta gracia de Fe y qué fracasaron en hacer ellos? ¿Por qué están ellos en tinieblas mientras que yo he encontrado la verdadera luz del Evangelio? Por qué, me pregunto a menudo, sin comprender el por qué. Citaré a San Alfonso, quien explica esto mejor que yo:

San Alfonso, Preparación para la Muerte, (c. +1760): “¡Cuán agradecidos deberíamos estar con Jesucristo por el don de la fe¿Qué hubiese sido de nosotros si hubiésemos nacido en Asia, África, América o en medio de los herejes y los cismáticos? Aquel que no cree está perdido. Esto, entonces, fue la primera y la más grande de las gracias que nos fueron conferidas: nuestro llamado a la verdadera fe. Oh Salvador del mundo, ¿qué sería de nosotros si no nos hubieras iluminado? Hubiésemos sido como nuestros padres de antaño, quienes adoraron a los animales y a trozos de piedra y madera: y así todos hubiésemos perecido.

San Alfonso Liguori, Sermones (c. +1760): “¿Cuántos nacen entre los paganos, entre los judíos, entre los mahometanos y herejes, y todos están perdidos.”

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