Espíritu Santo: ¿Quién es el Espíritu Santo? Símbolos del Espíritu Santo

Espíritu Santo

El Espíritu Santo es una de las tres personas de Dios, por lo tanto es Dios mismo. Aunque sea difícil comprenderlo, Dios es 3 personas a la vez: (1) Es Dios Padre --- que es nuestro Padre y quien creó todas las cosas. (2) Es Dios Hijo --- que es Jesús que vino a salvarnos al mundo. (3) Es Dios Espíritu Santo --- que es la relación de amor que hay entre el Padre y el Hijo.

¿Quién es el Espíritu Santo?

Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima TrinidadSegún el Catecismo de la Iglesia Católica, el Espíritu Santo es la "Tercera Persona de la Santísima Trinidad". Es decir, habiendo un sólo Dios, existen en Él tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta verdad ha sido revelada por Jesús en su Evangelio.

El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo de la historia hasta su consumación, pero es en los últimos tiempos, inaugurados con la Encarnación, cuando el Espíritu se revela y nos es dado, cuando es reconocido y acogido como persona. El Señor Jesús nos lo presenta y se refiere a Él no como una potencia impersonal, sino como una Persona diferente, con un obrar propio y un carácter personal.

El Espíritu Santo, el don de Dios

"Dios es Amor" (Jn 4,8-16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás. Este amor "Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado". (Rom 5,5).

Puesto que hemos muerto, o al menos, hemos sido heridos por el pecado, el primer efecto del don del Amor es la remisión de nuestros pecados. La Comunión con el Espíritu Santo, "La gracia del Señor Jesucristo, y la caridad de Dios, y la comunicación del Espíritu Santo sean con todos vosotros." 2 Co 13,13; es la que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina perdida por el pecado. Por el Espíritu Santo nosotros podemos decir que "Jesús es el Señor ", es decir para entrar en contacto con Cristo es necesario haber sido atraído por el Espíritu Santo.

Mediante el Bautismo se nos da la gracia del nuevo nacimiento en Dios Padre por medio de su Hijo en el Espíritu Santo. Porque los que son portadores del Espíritu de Dios son conducidos al Hijo; pero el Hijo los presenta al Padre, y el Padre les concede la incorruptibilidad. Por tanto, sin el Espíritu no es posible ver al Hijo de Dios, y, sin el Hijo, nadie puede acercarse al Padre, porque el conocimiento del Padre es el Hijo, y el conocimiento del Hijo de Dios se logra por el Espíritu Santo.

Vida de fe. El Espíritu Santo con su gracia es el "primero" que nos despierta en la fe y nos inicia en la vida nueva. El es quien nos precede y despierta en nosotros la fe. Sin embargo, es el "último" en la revelación de las personas de la Santísima Trinidad.

El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo del Designio de nuestra salvación y hasta su consumación. Sólo en los "últimos tiempos", inaugurados con la Encarnación redentora del Hijo, es cuando el Espíritu se revela y se nos da, y se le reconoce y acoge como Persona.

El Paráclito. Palabra del griego "parakletos", que literalmente significa "aquel que es invocado", es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: "El Padre os dará otro Paráclito" (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado "otro paráclito" porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.

Espíritu de la Verdad: Jesús afirma de sí mismo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6). Y al prometer al Espíritu Santo en aquel "discurso de despedida" con sus apóstoles en la Última Cena, dice que será quien después de su partida, mantendrá entre los discípulos la misma verdad que Él ha anunciado y revelado.

El Paráclito, es la verdad, como lo es Cristo. Los campos de acción en que actúa el Espíritu Santo, son el espíritu humano y la historia del mundo. La distinción entre la verdad y el error es el primer momento de dicha actuación.

Permanecer y obrar en la verdad es el problema esencial para los Apóstoles y para los discípulos de Cristo, desde los primeros años de la Iglesia hasta el final de los tiempos, y es el Espíritu Santo quien hace posible que la verdad a cerca de Dios, del hombre y de su destino, llegue hasta nuestros días sin alteraciones.

Símbolos del Espíritu Santo

Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:

  • Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.

  • Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.

  • Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.

  • Nube y luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra". En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.

  • Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.

  • La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".

  • La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

LA NECESIDAD ABSOLUTA QUE TODOS MAYORES A LA EDAD DE LA RAZÓN CONOZCAN SOBRE LA TRINIDAD Y LA ENCARNACIÓN PARA SER SALVADOS

Juan 3:36: “Aquel que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna; pero quien no da crédito al Hijo no verá la vida, sino que al contrario, la ira de Dios permanece siempre sobre su cabeza.”

La Iglesia Católica también enseña que es absolutamente necesario que todos los mayores a la edad de la razón, sepan positivamente sobre los misterios más santos de nuestra gran religión para poder ser salvados. Estos misterios son la Trinidad y la Encarnación. Aquellos que hablan sobre la ignorancia invencible y que la ignorancia sobre la fe Católica de alguna manera puede salvar a la persona, son refutadas completamente por las siguientes palabras. ¡También son refutadas por las palabras de Nuestro Señor en el Evangelio!

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Sesión 8, 22 de noviembre, 1439, ex cátedra: “Quienquiera que desee ser salvado, necesita sobre todo tener la fe Católica; a menos que cada uno preserve esto entero e inviolado, sin duda alguna perecerá por toda la eternidad.- Pero la fe Católica es esto, que adoremos a un solo Dios en la Trinidad, y la Trinidad en la unidad; sin confundir a las personas ni dividir la sustancia; porque hay una persona que es el Padre, otra que es el Hijo, otra que es el Espíritu Santo; su gloria es igual, su majestad es co-eterna... y en esta Trinidad no hay nada primero ni después, nada más grande ni menos grande, sino las tres personas son co-eternas y co-iguales una con la otra, de manera que todo aspecto, como ya se ha dicho anteriormente, debe de adorarse tanto la unidad en la Trinidad como la trinidad en la unidad. Por lo tanto, aquel que desea ser salvado, que piense así sobre la Trinidad... Pero es necesario para la salvación eterna que crea fielmente también en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo... el Hijo de Dios es Dios y hombre... Esta es la fe Católica; a menos que cada uno crea esto fiel y firmemente, no puede ser salvado.

Algunos dirán que los dogmas de la Iglesia Católica que verdaderos Papas no-herejes han pronunciado, son de alguna manera su propia interpretación de cómo funcionan las cosas y que los Papas no son inspirados por Dios cuando hablan infaliblemente desde el trono de Pedro. Tal tontería significaría que no podría existir jamás un fundamento de la verdad, ya que no habrían declaraciones infalibles por parte de los Papas en las cuales confiar que nos expliquen las Escrituras. ¡Estos miserables sinvergüenzas también son condenados por nuestro santo Papa San Pío X!

Papa San Pío X, Lamentabile, Los Errores de los Modernistas, 3 de julio, 1907, #22: “Los dogmas que profesa la Iglesia como revelados no son verdades caídas del cielo, sino son un especie de interpretación de los hechos religiosos, que la mente humana, con un esfuerzo laborioso, se preparó para sí.” Condenado

Los dogmas son verdades caídas del cielo sin posibilidad de error alguno. No son solamente declaraciones humanas, escritas para advertirle a los no-católicos, que están sujetos a la corrección y calificación. Los dogmas son definiciones infalibles de la verdad que nunca pueden cambiarse ni corregirse y no tienen necesidad de ser cambiadas ni corregidas, ya que no pueden contener error alguno. Los dogmas son definidos de tal manera que los Católicos deben de saber lo que ellos tienen que creer como verdad a partir de la revelación divina sin posibilidad de error alguno.

Papa León XII, Ubi Primum (#14), 5 de mayo, 1824: “Es imposible para el Dios sumo verdadero, quien es la Verdad en sí mismo, el mejor, el más sabio Proveedor y el Premiador de los hombres buenos, aprobar todas las sectas que profesan falsas enseñanzas que a menudo son inconsistentes una con otra, así como contradictorias, y conferir recompensas eternas a sus miembros... por fe divina tenemos un Señor, una fe, un bautismo... Es por eso que profesamos que no hay salvación fuera de la Iglesia.

Papa Inocente III, Cuarto Concilio Laterano, Constitución 1, 1215, ex cátedra: “Ciertamente hay una Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie se salva, en la cual Jesucristo es tanto el sacerdote como el sacrificio.”

Papa Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 de noviembre, 1302: “Con la Fe que nos apresura, somos forzados a creer y sostener que la Iglesia Católica es una, santa y la cual, es apostólica, y creemos firmemente y simplemente confesamos que esta Iglesia es aquella que fuera de la cual no hay salvación ni remisión de los pecados.

Ver: Dogmas Católicos que Debe Saber Para Salvarse

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