Angeles del Infierno 666

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OI UNA VOZ

Lo que os voy a contar no sé aún si fue un sueño o qué fue, pero para mí fue una experiencia muy desagradable que espero no volver a sufrir nunca. La he recordado ahora al leer el sueño titulado "Inmovilizada", porque tiene un cierto parecido. Paso a relataros lo que me ocurrió.

Una noche cualquiera estaba durmiendo en mi cama plácidamente. No recuerdo que estuviera soñando nada malo, sino que me encontraba de lo más a gusto. Pero de pronto, ocurrió algo que me paralizó. Sentí como si alguien me hablara al oído; pero no era un susurro ni un grito, era más bien en voz baja pero con fuerza, con mucha brusquedad ¿entendéis?

El caso es que noté perfectamente en mi oreja el golpe de aire de su aliento, y una voz (creo recordar más femenina que masculina) que me dijo dos palabras inconexas muy seguidas. No consigo recordar cuáles eran. Sólo que cada una tenía dos sílabas y que no tenían nada que ver una con otra. Lo que me aterrorizó no fue el contenido del mensaje, sino cómo se produjo. Lo cierto es que aquello me despertó de mi plácido sueño, me sobresaltó como jamás nada me había sobresaltado y me quedé tumbada, totalmente aturdida, sintiendo como el mayor ataque de pánico que he sentido jamás me invadía por completo.

Intenté moverme, pero era inútil. Estaba totalmente paralizada. Sentí como poco a poco se erizaba todo el vello de mi piel hasta el punto de hacerme daño; la sensación de ponérseme la piel de gallina me subía desde los pies hasta el cuello, notando incluso como se ponía de punta el pelo de mi cabeza.

Quise gritar -sin saber siquiera por qué, pero quería hacerlo- pero cualquier intento era inútil. Intenté autotranquilizarme -supongo que todo lo que os narro sucedió en pocos segundos, pero lo recuerdo como una eternidad agonizante- y quise gritar de nuevo. De pronto, sentí como si mi cuerpo, que parecía por unos momentos de cristal, de lo rígido que estaba, se relajaba, y conseguí mover no sé qué músculo. De mi garganta salió una especie de ruido gutural, lo más parecido a un grito que pude emitir, y esa sensación de rigidez empezó a remitir. No entendía nada, seguía muy confusa, pero la sensación de miedo hacia aquella cosa extraña -escrito aquí puede parecer una tontería, pero os juro que fue horrible- no cesaba, y yo sólo pensaba "por favor, quiero dormirme, quiero dormirme, quiero dormirme..." Poco más recuerdo de los segundos posteriores, sólo sé que tuve la suerte de dormirme enseguida- de alguna forma quería huir de aquella sensación- y pasé sin pesadillas el resto de la noche.
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