Profecias y Predicciones, Fin del Mundo, Bíblicas, Revelaciones

Profecías, Predicciones, Fin del Mundo, Bíblicas, Revelaciones

Lean la increíble colección de varias profecías & Revelaciones de Santos y Papas de la Iglesia Católica sobre los últimos tiempos, el Anticristo & posibles escenarios del día final del 2012 - 2024 debido a una amenaza desconocida, llamada por algunos como Nibiru o Planeta X. ¿Cuál es la causa últimamente de los terremotos? ¡Vean nuestros vídeos y averíguenlo!
Fin del Mundo, Apocalipsis, Profecías

Profecías y Predicciones

Johannes Friede (Siglo XIII): “Cuando venga el gran tiempo en que la humanidad afronte su última y dura prueba, ello será precedido de grandes cambios en la naturaleza. La alteración entre el frío y el calor será más intensa, las tormentas tendrán efectos más catastróficos, los terremotos destruirán grandes regiones y los mares inundarán muchas tierras bajas... Cuando las noches estén llenas de frío más intenso y los días con calor, comenzará una nueva vida en la naturaleza. El calor significa la radiación desde la Tierra, el frío, el debilitamiento de la luz del Sol. Sólo unos años más y se darán cuenta que la luz del Sol se ha vuelto perceptiblemente más débil. Cuando incluso la luz artificial no funcione, el gran evento en el firmamento estará próximo.”

Profecías y Predicciones


Estos incluyen:

Madre Shipton Predicciones (Siglo XVI):

“El castigo vendrá cuando los carros vayan sin caballos y muchos accidentes llenen el mundo con infortunios. Este vendrá cuando los pensamientos estén volando alrededor de la tierra en un pestañeo, cuando largos túneles sean hechos para maquinas sin caballos, cuando el hombre pueda volar en el aire y circular bajo el mar, cuando las naves sean todas hechas de metal, cuando el agua y el fuego hagan maravillas, cuando aun los pobres puedan leer libros, y cuando muchos impuestos sean aplicados por la guerra.”

“El castigo será justo, y las señales estarán a la vista de todos cuando la humanidad cometa sus más atroces acto, cuando el hombre piense solo en la avaricia. Y camine como sonámbulo, sin mirar en esos asombrosos y lejanos días.”

“Las mujeres adoptaran el deseo de vestir como hombres y usar pantalones y cortar sus melenas y cabellos como lo hacen las brujas en nuestros tiempos el amor cesara y ya no se casarán , Los pueblos disminuyen al disminuir los bebes.”

“Entonces habrá una señal que todos verán. Huyan a las montañas, escóndase en cavernas! En los pantanos, o en los bosques.”

“¡Ay! ¡Ay! La guerra vendrá de donde mora el turco y el pagano, ue en feroz riña se enfrascarán bucando como aniquilar sus vidas.”

“Cuando el norte divida al sur y en las fauces del León el águila anide entonces el impuesto, la sangre y la guerra vendrá a cada humilde hogar. Tres veces la soleada y bella Francia jugará una sangrienta danza antes que el pueblo se libere.”

“Tres dictadores tiranos ella verá, tres dictadores de diferentes dinastías, el hombre huye del terror pero mata, viola y en sangre miente y derrama la sangre de la humanidad.”

“Los hombres amarillos ganarán gran poder del oso poderoso, a quien ellos ayudarán, Estos tiranos no tendrán éxito en dividir el mundo en dos mas de estos actos nacerá un gran peligro.”

“Cuando el hombre se aproxime al último siglo tres montañas que duermen unirán su respiración lanzarán llamas, hielo y muerte, los terremotos engullirán ciudades y ciudades.”

“Una peste dejará muchos muertos los médicos no encontrarán la solución pues esto es peor que la lepra Pero habrá muchas señales para que se sepa que esta profecía es verdadera.”

“Cuando las pinturas luzcan vivas, con movimientos libres, Cuando las naves como peces naden bajo el mar, Cuando el hombre sobrepase a las aves y atraviese los cielos, Entonces la mitad del mundo profundamente bañada en sangre perecerá.”

“Para aquellos que pasen al próximo siglo temblando de miedo esto ocurrirá. Huye a las montañas y cavernas, al pantano, al bosque y la zarza salvaje.”

“Porque tormentas furiosas y océanos rugen cuando Gabriel se posa en el mar y la costa, y cuando toca su portentosa trompeta mueren viejos mundos y nuevos mundos nacen.”

“Un feroz dragón cruzará los cielos seis veces antes de que la Tierra muera. La humanidad temblará y estará aterrada por los seis heraldos de esta profecía.”

“Por siete días y siete noches se verá esta visión terrible los mares subirán e inundarán regiones costeras. Entonces las montañas comenzarán a rugir y los terremotos dividirán las planicies y las costas.”

“Las aguas avanzarán con tan gran estruendo que los hombres se temerán e huirán despavoridos gritando hostilmente contra sus compañeros pero se desatará la violencia, el estupro y la muerte y la sangre derramada por manos humanas manchará y entristecerá muchas tierras.”

“Después el agua volverá a sus cauces pero conseguirla para beber será cada vez más difícil, las tierras se romperán y se despedazarán, usted pensará que esto no es posible, pero pasara.”

“No todos sobre la tierra morirán cuando el dragón pase, no todas las tierras serán inundadas pero estas también sufrirán, Los cuerpos de animales y personas se pudrirán sobre la vegetación quebradiza de la tierra y nueva tierra surgirá desde el mar, será limpia, pura y un nuevo camino para la humanidad que surgira.”

“La fuente de la nueva y final dinastía humana. Aquellos que sobrevivan la catástrofe temerán el paso del dragón por muchos años luego el tiempo apagará el recuerdo, esto ocurrirá.”

Michel de Nostradamus Predicciones (Siglo XVI):

“Soy consciente de que los letrados harán reclamaciones magníficas y por lo general fanfarronas, sobre el modo en que yo interpreté el mundo futuro antes de la conflagración universal que traerá tantos diluvios y tantas inundaciones que apenas cualquier tierra no será cubierta por el agua, y durará largo tiempo hasta que todo haya fallecido salvando la historia y la geografía ellos mismos. Esto será por qué, antes y después de estas revoluciones, en varios países, las lluvias serán tan disminuidas y caerán del cielo tal abundancia de fuego y de piedras incandescentes, que nada quedará para ser consumido. Y esto ocurrirá antes de la última conflagración.”

“...plaga, hambre larga y guerras, y todavía más inundaciones de ahora hasta el tiempo indicado. Antes y después de esto, la humanidad varias veces será con tanta severidad disminuida, que apenas será encontrado quién desee asumir los campos, que se harán libres donde antes ellos habían estado atados.”

“Esto será después del juicio visible del cielo...”

“...porque ahora la espada de la muerte se acercará a nosotros, con la pestilencia y las guerras más horribles que han existido nunca, debido a tres hombres y al hambre. Y esta espada golpeará a la tierra y volverá a menudo, ya que los astros confirman esta revolución y está también escrito: “castigaré sus injusticias con varas de hierro, y los golpearé con golpes”. Ya que la piedad de Dios, será desahogada sólo durante cierto tiempo.”

“La gran estrella durante siete días arderá,
Nublado hará dos soles aparecer.
El gran mastín todas las noches aullará.
Cuando el gran pontífice cambiará de terreno...”

“Durante la estrella cabelluda aparente,
Los tres grandes príncipes serán hechos enemigos:
Golpeados por el cielo paz en tierra temblorosa,
Pau, Timbre ondeante, serpiente sobre el borde puesta...”

“Mabus pronto entonces morirá, llegará.
De gente y bestias una horrible derrota.
Luego de golpe la venganza se verá,
Ciento, mano, sed, hambre, cuando corra el cometa.”

“Después de gran lucha humana mayor se apresta,
El gran motor los siglos renuevan:
Lluvia, sangre, leche, hambre, hierro y peste,
En el cielo luz verde, corriendo larga centella.”

“...Piedras llover, esconder bajo el vellón.”

“...En varias noches la tierra temblará.”

“Aparecerá hacia el Septentrión,
No lejos de Cáncer, la estrella de cabellera,
Susa, Siena, Boecia, Eretrión,
Morirá de Roma grande, la noche desaparecida.”

“La gran montaña redonda de siete estadios,
Después paz, guerra, hambre, inundación.
Rodará lejos abismando grandes regiones,
Aún antiguas, y gran fundación.”

Edgar Cayce Predicciones (Siglo XIX):

“Entonces habrá el cambio de los polos. O un nuevo ciclo comienza...”

“Con relación a los cambios, que han de ser vistos como avisos, como un signo para aquellos, de que esto va a suceder prontamente – tal como se ha dicho desde la antigüedad, el sol se oscurecerá y la tierra se romperá en diversas partes – y entonces se proclamará – a través de la intersección espiritual en los corazones y mentes y almas de aquellos que han buscado Su camino- que Su estrella ha aparecido, y que dirigirá el camino para aquellos que entran en el sagrario de ellos mismos.”

“Ya que Dios el Padre, Dios el Maestro, Dios el Director, en las mentes y corazones de los hombres, debe estar siempre en aquellos que van a conocerle a El como El primero en la búsqueda de aquellas almas....”

“Con relación a los cambios físicos de nuevo, La tierra se romperá en la porción oeste de América. La mayor parte de Japón se hundirá en el océano. La parte superior de Europa cambiará en un abrir y cerrar de ojos. Aparecerá tierra en las costas orientales de América. Habrán los levantamientos en el Ártico y en el Antártico que producirán la erupción de volcanes en las zonas tórridas y habrá entonces el desplazamiento de los polos - de tal forma que donde ha sido frígido o semitropical se convertirá en mas tropical, y crecerán el musgo y el helecho.”

Johannes Friede Profecías (Siglo XIII):

“Cuando venga el gran tiempo en que la humanidad afronte su última y dura prueba, ello será precedido de grandes cambios en la naturaleza. La alteración entre el frío y el calor será más intensa, las tormentas tendrán efectos más catastróficos, los terremotos destruirán grandes regiones y los mares inundarán muchas tierras bajas. Todo esto no será resultado de causas naturales, sino que la humanidad habrá penetrado en las profundidades de la Tierra y alcanzará las nubes, timbeando con su propia existencia. Antes que los poderes de destrucción completen su designio, el universo será presa del desorden y la edad de hierro se hundirá en la nada. Cuando las noches estén llenas de frío más intenso y los días con calor, comenzará una nueva vida en la naturaleza. El calor significa la radiación desde la Tierra, el frío, el debilitamiento de la luz del Sol. Sólo unos años más y se darán cuenta que la luz del Sol se ha vuelto perceptiblemente más débil. Cuando incluso la luz artificial no funcione, el gran evento en el firmamento estará próximo.”

“La nebulosa en la Osa Mayor llegará cerca de la Tierra... y llenará el espacio de 500 soles en el horizonte. Cubrirá más y más la luz del Sol hasta que los días sean como noches con luna llena. La iluminación no vendrá de la Luna, sino de Orión, cuya constelación, por la luz de Júpiter, enviará sus rayos sobre la Osa Mayor y disolverá su nebulosa con la fuerza de la luz. Por este tiempo la humanidad será golpeada por el terror. Las aves parecerán reptiles y no podrán usar sus alas. Los animales de la tierra, en espanto y alarma, alzarán tal clamor que harán temblar el corazón de los humanos. Los hombres huirán de sus moradas para no ver el extraño suceso. Finalmente, una oscuridad completa se afirmará y durará tres días y tres noches. Durante este tiempo, los hombres, privados del poder de la luz, caerán en una especie de sueño del cual no despertarán, especialmente aquellos que carecen de toda chispa de vida espiritual. Cuando el Sol se levante de nuevo y emerja, la Tierra será cubierta de una capa de cenizas como la nieve en invierno, pero las cenizas tendrán el color del azufre. Una neblina húmeda ascenderá de la Tierra, iluminada por gases ardientes. De la humanidad, habrá más muertos que los causados en todas las guerras. En las moradas de los hijos de la luz será leído el Libro de las Revelaciones y en los palacios de la Iglesia esperarán la llegada del gran cometa.”

“El séptimo día después del retorno de la luz, la tierra habrá absorbido las cenizas y formado tal fertilidad como no ha sido experimentada antes. Pero Orión enviará sus rayos a la Tierra y mostrará el camino hacia el último lugar de descanso del hombre más grande y eminente que haya vivido en la Tierra. Los sobrevivientes proclamarán su antigua doctrina en paz e instituirán el milenio anunciado por el Mesías en la luz de la verdadera hermandad y amor para la gloria del Creador y para la bendición de toda la humanidad.”

Juan de Jerusalén Profecías (Siglo XII):

“Veo y conozco. Mis ojos descubren en el cielo lo que será, y atravieso el tiempo de un solo paso. Una mano me guía hacia lo que ni véis ni conocéis... veo y conozco lo que será. Soy el escriba.”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... El hambre oprime el vientre de tantos hombres y el frío aterirá tantas manos, que estos querrán ver otro mundo. Y vendrán mercaderes de ilusiones que ofrecerán el veneno... Pero este destruirá los cuerpos y pudrirá las almas; y aquellos que hayan mezclado el veneno con su sangre serán como bestias salvajes caídas en una trampa, y matarán, y violarán, y despojarán, y robarán; y la vida será un Apocalipsis cotidiano.”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... El padre buscará el placer en su hija; el hombre en el hombre; el viejo en el niño impúber, y eso será a los ojos de todos... Pero la sangre se hará impura; el mal se extenderá de lecho en lecho, el cuerpo acogerá todas las podredumbres de la Tierra, los rostros serán consumidos, los miembros descarnados... el amor será una peligrosa amenaza para aquellos que se conozcan solo por la carne”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... Todos sabrán lo que ocurre en todos los lugares de la Tierra; se verá al niño cuyos huesos están marcados en la piel y al que tiene los ojos cubiertos de moscas y al que se da caza como a las ratas. Pero el hombre que lo vea volverá la cabeza, pues no se preocupará sino de sí mismo; dará un puñado de granos como limosna, mientras él dormirá sobre sacos llenos. Y lo que dé con una mano lo recogerá con la otra.”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... El hombre comerciará con todo; todas las cosas tendrán precio; el árbol, el agua y el animal. Nada más será realmente dado, y todo será vendido.”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... Los hombres ya no confiarán en la ley de Dios, sino que querrán guiar su vida como a una montura; querrán elegir a los hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen. Pero ¿qué será de estos hombres que se creen Dios?”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... El hombre habrá cambiado la faz de la Tierra; se proclamará el señor y el soberano de los bosques y las manadas. Habrá surcado el sol y el cielo y trazado caminos en los ríos y en los mares... Pero la Tierra estará desnuda y será estéril. El aire quemará y el agua será fétida... La vida se marchitará porque el hombre agotará las riquezas del mundo....Y el hombre estará solo como un lobo, en el odio a sí mismo... Los poderosos se apropiarán de las mejores tierras y las mujeres más bellas; los pobres y los débiles serán ganado, los poblados se convertirán en plazas fuertes; el miedo invadirá los corazones como un veneno.”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... Las enfermedades del agua, del cielo y de la Tierra atacarán al hombre y le amenazarán; querrá hacer renacer lo que ha destruido y proteger su entorno; tendrá miedo de los días futuros. Pero será demasiado tarde; el desierto devorará la tierra y el agua será cada vez más profunda, y en algunos días se desbordará, llevándose todo por delante como en un diluvio, y al día siguiente la tierra carecerá de ella y el aire consumirá los cuerpos de los más débiles.”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... La Tierra temblará en muchos lugares y las ciudades se hundirán; todo lo que se haya construido sin escuchar a los sabios será amenazado y destruido; el lodo inundará los pueblos y el suelo se abrirá bajo los palacios. El hombre se obstinará porque el orgullo es su locura; no escuchará las advertencias repetidas de la Tierra, pero el incendio destruirá las nuevas Romas y, entre los escombros acumulados, los pobres y los bárbaros, a pesar de las legiones, saquearán las riquezas abandonadas.”

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... El sol quemará la Tierra; el aire ya no será el velo que protege del fuego, no será más que una cortina agujereada, y la luz ardiente consumirá las pieles y los ojos.” “El mar se alzará como agua enfurecida; las ciudades y las riberas quedarán inundadas y continentes enteros desaparecerán; los hombres se refugiarán en las alturas y, olvidando lo ocurrido, iniciarán la reconstrucción.”

Bendito Rembordt Profecías (Siglo XVIII):

“Dios castigará el mundo cuando los hombres conciban maravillosos inventos que nos lleven al olvido de Dios. Ellos tendrán carros sin caballos, y ellos volarán como pájaros.”

La Salette Profecías (Siglo XIX):

“Dios va a castigar al mundo de una manera jamás vista... Nadie podrá escapar. ... Las Iglesias serán cerradas y profanadas; los sacerdotes y religiosas serán perseguidos... Los libros malos abundarán. Muchos sacerdotes se alejarán de la fe verdadera, y hasta obispos. El demonio tendrá sus iglesias que le darán culto. Reinará el materialismo, el ateísmo y toda clase de vicios. ... Parecerá que Dios se haya olvidado de la humanidad. Todo estará perdido. Entonces Jesucristo, en un acto de su justicia y su gran misericordia para los buenos, dará orden a sus ángeles que todos los enemigos sean exterminados. Caerá fuego del cielo. El sol se obscurecerá." Los perseguidores de la Iglesia, las personas dadas al pecado, perecerán y la tierra parecerá un desierto.”

El Extático de Tours Profecías (Siglo XIX):

“Antes de que rompa nuevamente la guerra, la comida será escasa y cara. Habrá poco trabajo para los obreros, y los padres oirán a sus niños llorar por la comida. Habrá terremotos y señales en el sol. Hacia el fin, la oscuridad cubrirá la tierra. Cuando todos crean que la paz está asegurada, cuando nadie lo espere, el gran acontecimiento comenzará.”

Santa Hildegarda Profecías (Siglo XIII):

“Antes de la llegada del Cometa (¿Nibiru/Planeta X?), muchas naciones, serán azotadas por la necesidad y el hambre. La gran nación en el océano que está habitada por pueblos de diferentes tribus y linajes (¿USA?) será devastada por un terremoto, tormentas y olas marinas. Esta será dividida y, en gran parte sumergida. El Cometa, con su inmensa presión, hará salir mucho del océano, que inundará muchos países, de modo que las ciudades costeras vivirán en terror, pues muchas serán destruídas por las olas y casi todas las criaturas vivientes serán muertas; incluso las que escapen morirán de horribles enfermedades porque nadie en esas ciudades vive según las leyes de Dios.”

Maria Julia Jahenny Profecías (Siglo XIX):

“Vendrán estos tres dias de grandes Tinieblas.... Una nube roja como la sangre, atravesará el firmamento. La tierra temblará desde sus cimientos. El mar lanzará sus espumantes olas sobre la tierra. Las tres cuartas partes de la raza humana perecerán. La crisis vendrá sobre todos repentinamente y el castigo será mundial.”

Sor Elena Aiello Profecías (Siglo XX):

“El mundo será invadido por grandes desgracias, revoluciones sangrientas, huracanes terribles, inundaciones de ríos y mares. ...el mundo se verá envuelto en una nueva guerra... Nubes con rayos de fuego, y una tempestad de fuego pasarán sobre el mundo, y el azote será el más terrible que ha conocido la historia, y durará 70 horas. Los ateos serán aplastados y aniquilados y muchos se perderán porque permanecerán en la obstinación de sus pecados. Entonces se verá el poder de la luz sobre el poder de las tinieblas. No guardes silencio, hija mía, porque las horas de las tinieblas y el abandono se acercan.”

“Cuando en el cielo aparezca una señal extraordinaria, sabed los hombres que está próximo el castigo del mundo (¿Nibiru/Planeta X?). Bienaventurados los que en aquellos momentos puedan llamarse verdaderos devotos de María . . . El azote del fuego está próximo y purificará a la tierra de la iniquidad de los malvados. . . La justicia de dios gravita sobre el mundo y la humanidad manchada de fuego será lavada en su propia sangre, enfermedades, hambre, terremotos, naufragios y en la guerra. Algunas naciones serán purificadas, mientras otras desaparecerán completamente.”

La Beata Ana María Taigi Profecías (Siglo XVIII):

“Dios enviará dos castigos: uno en forma de guerras, revoluciones y peligros originados en la tierra; y otro enviado del cielo. Vendrá sobre la tierra una oscuridad intensa que durará tres días y tres noches. Nada será visible y el aire se volverá pestilente y nocivo y dañará, aunque no exclusivamente, a los enemigos de la religión. Durante los tres días de tinieblas la luz artificial será imposible; sólo las velas benditas alumbrarán. Durante estos días de tinieblas los fieles deben permanecer en sus casas rezando el santo rosario y pidiendo a dios misericordia. Millones de hombre morirán por el hierro, unos en guerra, otros en industrias civiles; otro millones perecerán de muerte imprevista. A la prueba le seguirá un renacimiento universal.”

Sor María de Jesús Crucificado Profecías (Siglo XIX):

“Durante tres días de tinieblas, las personas entregadas a sus caminos depravados perecerán, de tal modo que sólo sobrevivirá una cuarta parte de la humanidad.”

San Gaspar de Búfalo Profecías (Siglo XIX):

“Aquél que sobreviva a los tres días de tinieblas y de espanto, se verá a sí mismo como solo en la tierra. No se ha visto nada semejante desde el diluvio.”

Tres días de oscuridad en la Biblia:

“El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y se extenderá sobre el territorio egipcio una oscuridad palpable». Moisés extendió la mano hacia el cielo, y una densa oscuridad cubrió el territorio egipcio durante tres días.” Ex 10,21s,

“El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.” (Apocalipsis 16:10-11).

“El Señor devastará la tierra y la dejará asolada, trastornará la superficie de ella y dispersará sus habitantes. Por cuanto el Señor así lo ha decretado. La tierra es profanada por sus habitantes, pues han transgredido las leyes, violado los mandamientos, por eso la maldición devorará la tierra. y quedará solamente un pequeño número.” (Isaías 24, 1).

“Yahveh viene en medio del fuego para derramar su ira con furor mediante llamas de fuego. Porque Yahveh ejerce el juicio con fuego y con la espada a toda carne, y serán muchos los que perecerán por la mano de Yahveh. Mandaré a los sobrevivientes y vendrán todos a postrarse delante de Mí, dice el Señor.” (Isaías 66,15-23)

“Y sucederá en toda la tierra que dos terceras partes perecerán. Y la tercera parte quedará en ella. Ellos invocarán mi nombre.” (Zacarías 13, 8-9.) Véanse también Sofonías I, 14-17; 3-9 etc. Etc.

Cerca está el día grande del Señor; próximo está y llega con suma velocidad… día de ira es aquel, día de angustia y aflicción día de devastación y tinieblas. - Joel

Miré a la tierra, y he aquí que era un caos; miré a los cielos, y faltaba su luz. Miré a los montes, y estaban temblando, y todos los cerros trepidaban. Porque así dice Yhaveh: desolación se volverá toda la tierra, aunque no acabaré con ella. Por eso ha de enlutarse la tierra, y se oscurecerán los cielos arriba; pues tengo resuelta mi decisión y no me pesará ni me volveré atrás de ella. - Dice Jeremías.

Profecías Bíblicas


Estos incluyen:

* Apocalipsis 6:12-17:

“Miré cuando abrió el sexto sello, y hubo un gran terremoto. El sol se puso negro como tela de luto, la luna entera se volvió toda como sangre y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de sus lugares. Los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: ‘Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero, porque el gran día de su ira ha llegado y ¿quién podrá sostenerse en pie?’”

* Apocalipsis 8:5-13:

“Y el ángel tomó el incensario, lo llenó del fuego del altar y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, voces, relámpagos y un terremoto. Las seis primeras trompetas Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre que fueron lanzados sobre la tierra. Y se quemó la tercera parte de los árboles, y toda la hierba verde fue quemada. El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como un gran monte ardiendo en fuego fue precipitado en el mar. La tercera parte del mar se convirtió en sangre, murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar y la tercera parte de las naves fue destruida. El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas. El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se volvieron amargas. El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciera la tercera parte de ellos y no hubiera luz en la tercera parte del día, y asimismo en la noche. Miré, y oí un ángel que volaba en medio del cielo y decía a gran voz: ‘¡Ay, ay, ay de los que habitan en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para tocar los tres ángeles!’”

* Apocalipsis 16: 1-4, 8-20:

“Entonces oí desde el templo una gran voz que decía a los siete ángeles: ‘Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios’. Fue el primero y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y este se convirtió en sangre como de muerto, y murió todo ser viviente que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. ... El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual le fue permitido quemar a los hombres con fuego. 9 Los hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubrió de tinieblas. La gente se mordía la lengua por causa del dolor y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y el agua de este se secó para preparar el camino a los reyes del oriente. Vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos semejantes a ranas. Son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. ‘Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza’. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: ‘¡Ya está hecho!’ Entonces hubo relámpagos, voces, truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra. La gran ciudad se dividió en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Toda isla huyó y los montes ya no fueron hallados. Del cielo cayó sobre los hombres un enorme granizo, como del peso de un talento. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande.”

* Isaías 13:9-13:

“He aquí el día de Jehová viene: día terrible, de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielosy sus luceros no darán su luz; el sol se oscurecerá al nacer y la luna no dará su resplandor. Castigaré al mundo por su maldad y a los impíos por su iniquidad; haré que cese la arroganciade los soberbios y humillaré la altivez de los tiranos. Haré más precioso que el oro finoal varón y más que el oro de Ofir al ser humano. Porque haré estremecer los cielos y la tierra se moverá de su lugar por la indignación de Jehováde los ejércitos, en el día del ardor de su ira.”

* Mateo 24: 21-22; 29, 36:

“Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. »Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas. »Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre..”

* Lucas 21:25-26:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas. Los hombres quedarán sin aliento por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra, porque las potencias de los cielos serán conmovidas.”

* 2 Peter 3:10-13:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

Las diez plagas de Egipto


“¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará, pues nada hay nuevo debajo del sol.” - Eclesiastés 1:9

* Éxodo 7:14-25:

La primera plaga: La plaga de sangre

Entonces Jehová dijo a Moisés: --El corazón del faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Ve por la mañana al faraón, cuando baje al río. Saldrás a su encuentro en la ribera llevando en tu mano la vara que se volvió culebra, y le dirás: "Jehová, el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: «Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto»; pero hasta ahora no has querido oir. Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: Voy a golpear con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. Los peces que hay en el río morirán; apestará el río, y los egipcios tendrán asco de beber sus aguas". Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: "Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos, sobre sus estanques y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre y haya sangre por toda la región de Egipto, hasta en los vasos de madera y en los de piedra". Moisés y Aarón hicieron como lo mandó Jehová. Alzando la vara, golpeó las aguas que había en el río, en presencia del faraón y de sus siervos, y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Asimismo, los peces que había en el río murieron; el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto. Pero los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, así que el corazón del faraón se endureció y no los escuchó, como lo había dicho Jehová. El faraón se volvió y regresó a su casa, sin prestar atención tampoco a esto. Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río. Así pasaron siete días después que Jehová hirió el río.

* Éxodo 8:1-32:

La segunda plaga: La plaga de ranas

Entonces Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, y dile: "Jehová ha dicho así: «Deja ir a mi pueblo para que me sirva, porque si no lo dejas partir, yo castigaré con ranas todos tus territorios. El río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la habitación donde duermes y sobre tu cama; en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos» ". Y Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: "Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto". Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. Pero los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto. Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: --Orad a Jehová para que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová. Respondió Moisés al faraón: --Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y queden solamente en el río. --Mañana --dijo él. Moisés respondió: --Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová, nuestro Dios. Las ranas se apartarán de ti y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia del faraón. Moisés clamó a Jehová tocante a las ranas que había mandado sobre el faraón. E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés: murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. Las juntaron en montones, y apestaba la tierra. Pero al ver el faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, tal como Jehová lo había dicho.

La tercera plaga: La plaga de piojos

Entonces Jehová dijo a Moisés: --Di a Aarón: "Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se convierta en piojos por todo el país de Egipto". Ellos lo hicieron así; Aarón extendió su mano con la vara y golpeó el polvo de la tierra, el cual se convirtió en piojos que se lanzaron sobre los hombres y las bestias. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos en todo el país de Egipto. Los hechiceros también intentaron sacar piojos con sus encantamientos, pero no pudieron. Hubo, pues, piojos tanto en los hombres como en las bestias. Entonces los hechiceros dijeron al faraón: --Es el dedo de Dios. Pero el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó, tal como Jehová lo había dicho.

La cuarta plaga: La plaga de moscas

Jehová dijo a Moisés: --Levántate de mañana y ponte delante del faraón, cuando él salga al río, y dile: "Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, porque si no dejas ir a mi pueblo, yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. Aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que no haya en ella ninguna clase de moscas, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal". Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa del faraón, sobre las casas de sus siervos y sobre todo el país de Egipto; la tierra fue corrompida a causa de ellas. Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: --Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios, pero dentro del país. Moisés respondió: --No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová, nuestro Dios, lo que es la abominación para los egipcios. Si sacrificáramos lo que es abominación para los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Iremos por el desierto, tres días de camino, y ofreceremos sacrificios a Jehová, nuestro Dios, como él nos diga. Dijo el faraón: --Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová, vuestro Dios, en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. Y Moisés respondió: --Al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se alejen del faraón, de sus siervos y de su pueblo mañana; con tal de que el faraón no nos engañe más, impidiendo que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios a Jehová. Entonces Moisés salió de la presencia del faraón, y oró a Jehová. Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés y apartó todas aquellas moscas del faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Pero también esta vez el faraón endureció su corazón y no dejó partir al pueblo.

* Éxodo 9:1-35:

La quinta plaga: La plaga en el ganado

Entonces Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, y dile: "Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, porque si no lo dejas ir, y lo sigues deteniendo, la mano de Jehová caerá, con plaga gravísima, sobre el ganado que está en los campos: sobre caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. Pero Jehová hará distinción entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo que pertenece a los hijos de Israel". Y Jehová fijó el plazo, diciendo: --Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra. Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; pero del ganado de los hijos de Israel no murió ni un animal. El faraón hizo averiguar, y se supo que del ganado de los hijos de Israel no había muerto ni un animal. Pero el corazón del faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

La sexta plaga: La plaga de úlceras

Entonces Jehová dijo a Moisés y a Aarón: --Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante del faraón. Se convertirá en polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias por todo el país de Egipto. Ellos tomaron ceniza del horno y se pusieron delante del faraón; la esparció Moisés hacia el cielo, y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias. Ni los hechiceros podían permanecer delante de Moisés a causa del sarpullido, pues los hechiceros tenían sarpullido como todos los egipcios. Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y no los oyó, tal como Jehová lo había dicho a Moisés.

La séptima plaga: La plaga de granizo

Luego Jehová dijo a Moisés: --Levántate de mañana, ponte delante del faraón y dile: "Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva, porque yo enviaré esta vez todas mis plagas sobre tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. Por tanto, ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con una plaga, y desaparecerás de la tierra. A la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. ¿Todavía te opones a mi pueblo y no lo dejas ir? Mañana, a esta hora, yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. Envía, pues, a recoger tu ganado y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o animal que se halle en el campo y no sea recogido en casa, el granizo caerá sobre él, y morirá". De los siervos del faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová recogió a sus criados y a su ganado en casa, pero el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó a sus criados y a su ganado en el campo. Entonces Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano hacia el cielo, para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, sobre las bestias y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto. Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar; el fuego se descargó sobre la tierra, y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. Aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; también destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país. Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo. Entonces el faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: --He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo. Yo os dejaré ir; y no os detendréis más. Moisés le respondió: --Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová; los truenos cesarán y no habrá más granizo, para que sepas que de Jehová es la tierra. Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios. El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. Pero el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. Cuando Moisés salió de la presencia del faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra. Al ver el faraón que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. Se endureció el corazón del faraón, y no dejó ir a los hijos de Israel, tal como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.

* Éxodo 10:1-29:

La octava plaga: La plaga de langostas

Jehová dijo a Moisés: --Entra a la presencia del faraón, porque yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto y las señales que hice entre ellos, y así sepáis que yo soy Jehová. Entonces fueron Moisés y Aarón ante el faraón, y le dijeron: --Jehová, el Dios de los hebreos, ha dicho así: "¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Y si aún rehúsas dejarlo ir, mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta, la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra. Ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que crece en el campo. Llenará tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos aparecieron sobre la tierra hasta hoy". Y dándose vuelta, salió de la presencia del faraón. Entonces los siervos del faraón le dijeron: --¿Hasta cuándo será este hombre una amenaza para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová, su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido? Llamaron, pues, de nuevo a Moisés y Aarón ante el faraón, el cual les dijo: --Andad, servid a Jehová, vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? Moisés respondió: --Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir, porque es nuestra fiesta solemne para Jehová. Él les dijo: --¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro! No será así; id ahora vosotros los hombres y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia del faraón. Entonces Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto y consuma todo lo que el granizo dejó. Extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana, el viento oriental trajo la langosta. La langosta subió sobre toda la tierra de Egipto y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después; cubrió la faz de todo el país y oscureció la tierra; consumió toda la hierba de la tierra y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en los árboles ni en la hierba del campo en toda la tierra de Egipto. Entonces el faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: --He pecado contra Jehová, vuestro Dios, y contra vosotros. Pero os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová, vuestro Dios, para que aparte de mí al menos esta plaga mortal. Salió Moisés de delante del faraón, y oró a Jehová. Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental que se llevó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto. Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel.

La novena plaga: La plaga de tinieblas

Jehová dijo a Moisés: --Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. Extendió Moisés su mano hacia el cielo, y por tres días hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto. Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones. Entonces el faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: --Id, servid a Jehová; que solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas. Vayan también vuestros niños con vosotros. Moisés respondió: --Tú nos darás los animales para los sacrificios y holocaustos que ofreceremos a Jehová, nuestro Dios. Y nuestro ganado irá también con nosotros. No quedará ni una pezuña, porque de él hemos de tomar para servir a Jehová, nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá. Pero Jehová endureció el corazón del faraón, y este no quiso dejarlos ir. Y le dijo el faraón: --Retírate de mi presencia. Cuídate de no ver más mi rostro, pues el día en que veas mi rostro, morirás. Y Moisés respondió: --¡Bien has dicho! No veré más tu rostro.

* Éxodo 11:1-10:

Anuncio de la muertede los primogénitos

Jehová dijo a Moisés: --Una plaga más traeré sobre el faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí. De seguro que os echará de aquí definitivamente. Habla ahora al pueblo, que cada uno pida a su vecino y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro. Jehová hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios. También Moisés era considerado un gran hombre en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos del faraón y a los ojos del pueblo. Dijo, pues, Moisés: --Jehová ha dicho así: "Hacia la medianoche yo atravesaré el país de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo ni jamás habrá. Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas". Entonces vendrán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: "Vete, tú y todo el pueblo que está bajo tus órdenes". Y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia del faraón. Luego Jehová dijo a Moisés: --El faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto. Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante del faraón, pues Jehová había endurecido el corazón del faraón, y este no dejó salir a los hijos de Israel fuera de su país.

* Éxodo 12:29-32:

La décima plaga: Muerte de los primogénitos

Aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. Se levantó aquella noche el faraón, todos sus siervos y todos los egipcios, y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiera un muerto. E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: --Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id a servir a Jehová, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí. Los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra, porque decían: «Todos moriremos». Y llevó el pueblo su masa antes que fermentara, la envolvieron en sábanas y la cargaron sobre sus hombros. E hicieron los hijos de Israel conforme a la orden de Moisés, y pidieron a los egipcios alhajas de plata y de oro, y vestidos. Jehová hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, y estos les dieron cuanto pedían. Así despojaron a los egipcios.

La oscuridad de Egipto


Sabiduría 17:1-20:

“Tus juicios son grandiosos e inexplicables. Por eso, la gente que no aprende se equivoca. Los malvados pensaron que podían oprimir al pueblo consagrado a ti, pero fueron ellos los que, aprisionados por la oscuridad y cautivos de una noche interminable, tuvieron que quedarse encerrados en sus casas, sin gozar de la luz que tú, en tu providencia, siempre das. Pensaron que los pecados que cometían en secreto quedarían ocultos bajo el oscuro manto del olvido, pero, en realidad, tuvieron que huir en todas direcciones, terriblemente asustados por apariciones que los llenaban de terror. De hecho, ni siquiera escondiéndose en sus casas pudieron librarse de ese miedo. Por todas partes oían ruidos que los aterraban, y se les aparecían figuras espantosas de aspecto horrible. El fuego no tenía fuerza suficiente para darles luz, ni el resplandor brillante de los astros lograba iluminar aquella horrible noche. Para ellos brillaba solamente un fuego que los espantaba y que ardía por sí solo; y era tal el miedo, que cuando la visión desaparecía de su vista todavía les parecía más terrible. Los trucos de la magia fracasaron, y la ciencia de que presumían quedó en ridículo, pues los que prometían librar de temores y angustias a los hombres enfermos, estaban a su vez enfermos de un miedo ridículo. Y aunque no hubiera nada terrible que los asustara, los pasos de los animales y el silbido de las serpientes los llenaban de pavor; se morían de miedo, y ni siquiera se atrevían a mirar el aire, del que es imposible escapar. Ciertamente la maldad es cobarde, pues tiene en sí misma un testigo que la condena; acosada por la conciencia, siempre imagina lo peor. El miedo, en realidad, no es otra cosa que no querer servirse de la ayuda de la razón. Mientras menores son los recursos interiores, peor parece la causa desconocida del tormento. Los egipcios, en medio de aquella oscuridad que, en realidad, no tenía ningún poder, pues venía de las profundidades del reino impotente de la muerte, aunque dormían como de costumbre, se veían perseguidos por horribles fantasmas, o se sentían paralizados y sin fuerzas, a causa del terror que, de repente y sin que lo esperaran, los había invadido. Así, todos por igual, donde estuvieran, caían como presos en una cárcel sin rejas: lo mismo agricultores que pastores, o los que trabajaban en los campos solitarios, todos, de improviso, sufrían este castigo, sin poder escapar, pues la oscuridad los tenía presos a todos por igual. El silbido del viento, el melodioso canto de los pájaros en las ramas de los árboles, el rumor acompasado del agua que corría con fuerza, el ruido seco de las piedras al caer, la invisible carrera de los animales que brincaban, el rugido de las fieras salvajes o el eco en las cavernas de los montes los paralizaban de terror. El resto del mundo, iluminado por una luz resplandeciente, se entregaba libremente a sus tareas; solo sobre los egipcios se extendía una pesada noche, imagen de la oscuridad en que iban a caer; pero ellos eran para sí mismos más insoportables que la oscuridad.”




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