Las Profecias de Daniel

Las Profecias de Daniel

Las profecías de Daniel
El período intertestamentario:


historiadores, Antíoco IV, llamado Epífanes, fue el gobernante que estableció la primera “abominación desoladora” mencionada en los capítulos 8 y 11 de Daniel. En Daniel 8:8-13 se describe esa época: “El macho cabrío [Grecia] se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado

[Alejandro Magno murió súbitamente en el pináculo de su poder], y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo [el reino de Alejandro fue dividido entre sus cuatro principales generales]. Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño [Antíoco Epífanes], que creció mucho al sur [Egipto], y al oriente [Mesopotamia], y hacia la tierra gloriosa [Judea] . . . Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario [el templo en Jerusalén] fue echado por tierra . . . Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora . . .?”

Una fuente de consulta hace el siguiente comentario sobre Antíoco Epífanes: “Su carrera en Palestina está registrada en 1 y 2 de Macabeos, y predicha en forma asombrosa en [Daniel] 11:21-35” (The International Standard Bible Encyclopedia [“Enciclopedia internacional general de la Biblia”], tomo 1, p. 145).

Otro comentario bíblico tiene un breve resumen de los tres años de la “abominación desoladora” bajo Antíoco Epífanes: “Esta parte de la visión preveía el surgimiento de un gobernante del Imperio Griego que sometió al pueblo y la tierra de Israel, profanó el templo, interrumpió su culto, y exigió para sí mismo la autoridad y la adoración que le corresponden a Dios. Profanó el templo y abolió el sacrificio diario.

“Antíoco envió al general Apolonio y 22.000 soldados a Jerusalén en lo que pretendía ser una misión pacífica. No obstante, en un día sábado atacaron a Jerusalén, mataron a muchas personas, tomaron numerosos niños y mujeres como esclavos, y saquearon e incendiaron la ciudad. Con el fin de exterminar el judaísmo y helenizar a los judíos, les prohibió seguir sus costumbres religiosas (entre ellas sus fiestas y la circuncisión), y ordenó que quemaran todas las copias de la Ley. Luego estableció la abominación desoladora.

“En este acto culminante, el 16 de diciembre de 167 a.C. erigió un altar a Zeus sobre el altar de los holocaustos afuera del templo e hizo que sacrificaran un cerdo en el altar. A los judíos se les obligó sacrificar un cerdo en el 25 de cada mes para celebrar el cumpleaños de Antíoco Epífanes. Les prometió a los judíos apóstatas grandes recompensas si abandonaban al Dios de Israel y adoraban a Zeus, el dios de Grecia. Muchos en Israel fueron persuadidos por sus promesas y adoraron al dios falso. No obstante, un pequeño remanente se mantuvo fiel a Dios y rehusó participar en esas prácticas abominables. Antíoco IV murió enloquecido en Persia en el año 163 a.C.”

(The Bible Knowledge Commentary [“Comentario del conocimiento bíblico”], 1997). La precisión con que Daniel (con más de 300 años de anticipación) describió los hechos de ese período llevó a muchos críticos de la Biblia a darle otra fecha al libro de Daniel para que pareciera haber sido escrito después de los sucesos. No podían admitir que estos sucesos habían sido profetizados. Sin embargo, gracias al descubrimiento de los rollos del mar Muerto en 1948, los cuales contienen secciones de todos los libros del Antiguo Testamento salvo Ester, la fecha tradicional de Daniel ha recibido más apoyo. El estudioso Gleason Archer explica:

“Con el fin de evitar el impacto que causarían las pruebas decisivas de la inspiración sobrenatural que abundan en el libro de Daniel, era necesario para los eruditos racionalistas encontrar un período posterior en la historia judía cuando todas las ‘predicciones’ ya habían sido cumplidas, tal como el reinado de Antíoco Epífanes (175-164 a.C.) . . . Con la abundancia de nuevos datos suministrados por los manuscritos de la cuevas del mar Muerto, es posible resolver esta cuestión de una vez por todas” (Encyclopedia of Bible Difficulties [“Enciclopedia de dificultades bíblicas”], 1982, p. 282).

Gracias a estas nuevas pruebas lingüísticas, el Dr. Archer procede a mostrar lo acertada que es la fecha tradicional para el libro de Daniel (aproximadamente el año 530 a.C.). El dominio de Roma En 164 a.C., gracias a la resistencia heroica de la familia de los Macabeos, los judíos lograron vencer a sus opresores sirios. Gozaron de su independencia por un siglo bajo el gobierno de los descendientes de los Macabeos. Sin embargo, en el año 63 a.C. el general romano Pompeyo conquistó Judea y la hizo territorio romano.

Unos decenios más tarde, el pueblo judío sufrió considerablemente cuando los romanos nombraron a Herodes el Grande como rey de Judea. Herodes gobernó desde el año 37 hasta el 4 a.C. Durante sus últimos años de vida se cerró el período intertestamentario y se inauguró la era del Nuevo Testamento.

Esperamos que usted siga leyendo los artículos de esta serie, que explican cómo la arqueología confirma la veracidad de la Palabra de Dios.
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